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Un dolor de cabeza que puede controlarse con diagnóstico y vacunación oportunos

Pérdidas económicas que no se contabilizan con exactitud, disminución de la producción o escaso avance productivo y en algunos casos limitaciones para la comercialización, son algunas consecuencias de la leptospirosis bovina, una más, de las enfermedades infecto contagiosas que aquejan los ranchos ganaderos de nuestro país...

Pérdidas económicas que no se contabilizan con exactitud, disminución de la producción o escaso avance productivo y en algunos casos limitaciones para la comercialización, son algunas consecuencias de la leptospirosis bovina, una más, de las enfermedades infecto contagiosas que aquejan los ranchos ganaderos de nuestro país. Como una espiral es su cuerpo microscópico, y su detección se realiza en tan sólo una gota de suero sanguíneo, agua contaminada u orina; un mililitro es suficiente para contener 100 millones de bacterias leptospirosas.

La leptospirosis, nombre que deriva del griego lepto (fino) y spira (espiral) fue descubierta desde el siglo antepasado pero en el ganado bovino tiene la peculiaridad de desencadenar cuadros clínicos similares a otras enfermedades igualmente contagiosas provocadas por bacterias o por virus, parásitos, hongos o incluso enfermedades no contagiosas provocadas por alteraciones hormonales: en casos de abortos o infertilidad en las vacas se puede sospechar de cada uno de los agentes antes descritos.

Asimismo, otra de sus particularidades es que hasta hoy se han descubierto 250 serovariedades o tipos de la misma bacteria y cada uno de ellos se adapta con mayor facilidad a cada especie animal y el ser humano. Debido a esta adaptabilidad, cada variedad de leptospira tiene su propia manera de afectar el organismo que “prefiere”: la seriovariedad conocida como Hardjo ha sido identificada con más frecuencia como la causa de abortos, problemas reproductivos o baja productividad principalmente en ganado bovino especializado tanto en leche como en carne.

Por estas razones: problemas para identificar la leptospira si no se realiza un diagnóstico en laboratorio y problemas para identificar el tipo de leptospira para una adecuada prevención, es que esta enfermedad no ha podido ser erradicada.

En México hay pocos laboratorios que se dedican al estudio especializado de la leptospirosis, uno de ellos se encuentra en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en donde el Dr. Jorge Isaac Torres Barranca es responsable del proyecto de investigación “La Leptospirosis: su situación y su importancia en México” desde 1981.

El Dr. Torres ha calculado que un productor de ganado bovino puede gastar en promedio 12 mil pesos entre abortos, nacimiento de animales muertos o débiles, con una esperanza de vida de una semana, reabsorción embrionaria (cuando no culmina una preñez que ya había sido identificada) o disminución de la producción de leche. Y sin embargo es una suma de dinero que difícilmente puede conocerse por el productor porque las manifestaciones de leptospirosis en los bovinos son muy esporádicas y el productor tiende a considerarlos como parte de los problemas y gastos normales en su unidad productiva o asociarlos a un sin fin de factores, sin saber que un aborto o la baja productividad, o la infertilidad y los problemas reproductivos en general, pueden ser el aviso de una verdadera amenaza en su ganadería ocasionada por leptorpirosis.

Un animal infectado elimina la bacteria a través de la orina y la placenta, (una vez fuera la bacteria tiene aproximadamente 4 horas de vida). Los animales propensos a infectarse, serán aquellos que estén en contacto con dichas secreciones y la vía de entrada será la piel lesionada, las mucosas, los ojos, el contacto sexual o la ingestión de agua contaminada, medio en el que pueden vivir hasta por 32 horas. Después de transmitida la bacteria pasa a través de la sangre durante 7 días y entonces desaparece aparentemente, por la presencia de los anticuerpos. Posteriormente, en bovinos, se va al riñón, donde tradicionalmente anida y al aparato reproductor. En el riñón se recolecta la orina, así que cada vez que hacen pipí, eliminan los millones y millones de bacterias que hay en cada mililitro de orina. En el caso de las vacas gestantes, la bacteria penetra la placenta e infecta al producto, en algunos casos el producto muere dentro, en otras nace muy débil y en otras más, la vaca lo expulsa.

De esta manera, a menos que el productor realice un diagnóstico para saber si se trata de leptospira o no, la bacteria podrá seguir viviendo hasta por casi dos años (552 días, comprobado, dice el Dr. Torres) en el cuerpo de un animal.

Leptospirosis como zoonosis

Una de las preocupaciones añejas es que la leptospirosis es una enfermedad que puede contagiarse al ser humano. Es cierto, los humanos también pueden enfermarse de leptospira, los síntomas serán diferentes: fiebre, dolor de cabeza, escalofrío mialgias en pantorrillas y la región lumbar, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal... pero no habrá abortos, ni infertilidad.

La razón es que Hardjo, el tipo de leptospira que se manifiesta con más frecuencia en el organismo de los bovinos, aún más los bovinos gestantes y en producción láctea, no está adaptada al organismo humano. Las que sí están adaptadas al organismo de los seres humanos se llaman Grippotyphosa e Icterohaemorrhagiae, mejor conocida como Ictero a secas, la cual es eliminada por la rata común y así se convierte en una fuente más frecuente de infección para el hombre.

Lo cual quiere decir que aunque sí hay riesgo de que un bovino infecte a un humano de leptospira Hardjo, no se ha encontrado que esta variedad lo afecte como al animal.

El Dr. Torres y su equipo de investigadores y técnicos de laboratorio, han identificado las serovariedades que son una amenaza para cada especie. Así, nos mostraron cómo los perros o roedores que conviven en ambientes ganaderos infectados de leptospira Hardjo, tampoco han resultado positivos a las pruebas de leptosipirosis, en consecuencia no manifiestan los síntomas de los bovinos enfermos. Sin embargo, los perros positivos a leptospirosis Canícola o Ictero, manifiestan deshidratación, resequedad, hemorragia intestinal, estreñimiento, coloración amarillenta en ojos, debilidad en sus extremidades, dolores abdominales entre otros síntomas, pero una vez más, son diferentes a los síntomas de los bovinos.

Una de las mejores medidas para evitar la leptospirosis es la vacunación, pero antes es necesario un diagnóstico para saber contra qué tipo de variedad se debe vacunar. Debido a la estructura corporal de la bacteria que es baja en proteínas, la vacuna debe aplicarse cada 4 o máximo cada 6 meses contra las variedades que implican un problema en la especie. El Dr. Torres lo recomienda mejor así: “debe vacunarse con las leptospiras presentes en la unidad de producción y /o en la región”

Mientras tanto la hipótesis sostenida por este equipo de investigadores es que esta enfermedad en el ganado bovino se transmite entre ellos mismos y aunque el factor riesgo existe para los humanos, se ha comprobado que es muy bajo.

 
 
 
 
 
 

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